viernes, 19 de diciembre de 2014

Gloster Gladiator. 01. Inicios.

La construcción se ha demorado algo más de lo previsto, pero... ¡por fin he dado las primeras pinceladas! Ahora sólo queda esperar a que se seque, para dar la segunda mano y continuar avanzado. Y a ver que tal...


Ilusión a tope, antes de abrir definitivamente el paquete. Y un poco de publicidad para mi tienda de modelismo de referencia.


Siguiendo consejos en distintos foros, las piezas pequeñas se pintaron sin separarlas del cuerpo.


Poco a poco iremos perfeccionando el espacio... ¡ejem!

lunes, 3 de noviembre de 2014

Gloster Gladiator Mk. I

Hoy ha sido el gran día. Iba a esperar un poco más, pero la ocasión las pintan calva. Así que, ante la generosa invitación de mi mujer, me he agenciado el Gloster Gladiator Mk. I de Airfix. La duda surgía entre este modelo, el Havilland DH 82 (también de Airfix) y el Albatros D.III. de Revell. Realmente,  la elección estaba clara desde el principio,  pero ante la falta de stock del Albatros, la decisión estaba ya tomada. El Havilland DH 82 tendrá que esperar; además, de ese modelo en concreto quiero intentar conseguir calcas españolas, ya que nuestro ejército del aire lo tuvo en servicio desde el año 1933.
Así pues, con todo decidido, el viejo avión que quedó obsoleto a principios de la SGM, pero que tan bien se comportó en la defensa de Malta para los intereses aliados, estaba ya en mis manos. 



Tras unos breves segundos, interminables por la expectación creada, la liviana caja mostraba todo su contenido.
Un folleto explicativo, con una breve historia del avión; los pasos a seguir para el montaje,  las calcas correspondientes y la primera decisión a tomar. ¿Cuál de las dos opciones de las que me presenta la caja realizar?
Y, tras meditar unos minutos, me decanto por una. Realmente la que me gusta es la combinación de ambas, el fuselaje de camuflaje con las calcas de la RAF; pero por ser la primera me voy a dejar de experimentos y voy a ceñirme estrictamente a la plantilla que me ofrecen.




Ahora toca estudiarse bien el plano de montaje, ya que en dos lecturas que llevo, todavía no he pillado nada, e irse agenciado los materiales necesarios. Y poco a poco, se irá viendo la evolución de este entrañable aparato.


domingo, 26 de octubre de 2014

Así empieza todo

Toda historia tiene un comienzo,  y ésta no iba a ser una excepción.
El primer recuerdo que tengo es el de un coleccionable incompleto. Apenas unos seis o siete fascículos sueltos sobre la historia de la aviación militar. Me llamaba la atención el imponente Harrier, ese avión que despegaba de los barcos en vertical. O ese Messerschmitt B109 efectuando un picado imposible. Por lo demás,  textos largos, tediosos y aburridos sobre mecánica, incomprensibles para una mente infantil,  y unos croquis como de maqueta con distintas decoraciones y medidas.
Pasaron los años, y con ellos llegó el olvido. Hasta que un día, un juego arcade de ordenador hizo saltar la chispa. Y parecerá una tontería, pero a los mandos de un Sopwith Camel, probé el dulce veneno del anhelo del ser humano: tener la libertad de volar. Salir de los caminos, subir, bajar, girar sin medida.
A partir de ese día, empecé a comprender el valor de esos viejos fascículos que un día encontré en un ropero en mi casa. 
Y luego llegó Internet. 
Poco a poco fui descubriendo más y más modelos de viejos aviones, ya clásicos,  que en la época dorada de la aviación (tristemente, en el periodo de las dos guerras mundiales) se hicieron famosos. Unos a otros iban adelantándose en técnica y versatilidad, año a año, mes a mes, en constante evolución, en una carrera sin fin.
Y el tiempo pasó, pero en menor medida. Hasta que llegó un día, buscando un regalo en una juguetería, en el que me metí en la sección de puzzles. Y de pronto, sin saber cómo, encontré en mis manos una caja con una maqueta de un viejo Supermarine Spitfire.
¿Por qué no lo compré en ese momento? Nunca lo sabré. Indecisión, desconocimiento, falta de tiempo... Aunque me decanto porque en ese día aún no era el momento. Hubiese sido sembrar muy pronto una semilla en un campo no preparado y haber perdido toda la cosecha. No sé si hoy ha variado algo, pero de lo que sí estoy seguro es de que ahora sí es el momento. Tres años más tarde, me lanzo a la aventura. 
Informado, concienciado y advertido. Algo me pide que de vida a esos aviones que convivían en mi subconsciente conmigo en mi infancia, que me dieron la libertad en la adolescencia y que voy conociendo, admirando y añorando día a día, en el presente.
Y éste, y no otro, es el comienzo de esta historia.