Hoy ha sido el gran día. Iba a esperar un poco más, pero la ocasión las pintan calva. Así que, ante la generosa invitación de mi mujer, me he agenciado el Gloster Gladiator Mk. I de Airfix. La duda surgía entre este modelo, el Havilland DH 82 (también de Airfix) y el Albatros D.III. de Revell. Realmente, la elección estaba clara desde el principio, pero ante la falta de stock del Albatros, la decisión estaba ya tomada. El Havilland DH 82 tendrá que esperar; además, de ese modelo en concreto quiero intentar conseguir calcas españolas, ya que nuestro ejército del aire lo tuvo en servicio desde el año 1933.
Así pues, con todo decidido, el viejo avión que quedó obsoleto a principios de la SGM, pero que tan bien se comportó en la defensa de Malta para los intereses aliados, estaba ya en mis manos.
Así pues, con todo decidido, el viejo avión que quedó obsoleto a principios de la SGM, pero que tan bien se comportó en la defensa de Malta para los intereses aliados, estaba ya en mis manos.
Tras unos breves segundos, interminables por la expectación creada, la liviana caja mostraba todo su contenido.
Un folleto explicativo, con una breve historia del avión; los pasos a seguir para el montaje, las calcas correspondientes y la primera decisión a tomar. ¿Cuál de las dos opciones de las que me presenta la caja realizar?
Y, tras meditar unos minutos, me decanto por una. Realmente la que me gusta es la combinación de ambas, el fuselaje de camuflaje con las calcas de la RAF; pero por ser la primera me voy a dejar de experimentos y voy a ceñirme estrictamente a la plantilla que me ofrecen.
Ahora toca estudiarse bien el plano de montaje, ya que en dos lecturas que llevo, todavía no he pillado nada, e irse agenciado los materiales necesarios. Y poco a poco, se irá viendo la evolución de este entrañable aparato.
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